Panificadora Dovis comenzó a funcionar el 1 de mayo de 1949 en San Francisco – ciudad distante unos doscientos kilómetros de Córdoba capital. Fueron sus fundadores Ángel Audagno y su yerno, Domingo Dovis, quienes ya poseían larga experiencia en el rubro de panificación.
En sus comienzos, esta panificadora fue una empresa familiar -que respondía a las características típicas de las panaderías de barrio-, dedicada a elaborar los clásicos productos artesanales que aún hoy son habituales en este tipo de locales: facturas, criollitos, bizcochos, y, fundamentalmente, las diversas variedades de pan (baguete, francés, mignón, flauta, etc.) que constituyen el complemento infaltable de toda mesa argentina. Por aquel entonces, el sistema de cocción era con hornos de mampostería – cuya energía calórica se obtenía de la quema de leña.
En la década del '60, un nuevo producto vino a sumarse a los ya elaborados: los grisines semolados. Su producción era netamente artesanal y tenían la particularidad de que, para hornearlos, se los colocaba de a uno sobre una pala de madera que permitía introducirlos y, posteriormente, retirarlos del horno de ladrillos. Lo artesanal del proceso, hacía que la confección de los mismos demandara gran cantidad de tiempo y esfuerzo, por lo cual, y a pesar de la gran demanda que tenía este producto por parte de los consumidores, con los años dejó de elaborarse.
En la segunda mitad de la década del '60, Ángel Audagno se retira de la actividad y queda como único titular de la empresa Domingo Dovis.
En 1985 Panificadora Dovis adquiere su primer horno rotativo –el segundo de San Francisco- que, por carecer la ciudad de red de gas natural, usaba como fuente de energía el gas-oíl. También en este mismo año la empresa adquiere su primera amasadora rápida a espiral.
A fines de los '80, comienzan a fabricarse los grisines artesanales y los grisines diet, ambos tuvieron una aceptación masiva, lo cual se tradujo en una proyección de las ventas más allá de la comercialización directa al público, a través de redes de distribución que llevaban el producto a la región.
Corría el año 1996 cuando Panificadora Dovis incorpora a su lista de manufacturas un producto inédito que fuera bautizado por Jorge Dovis, hijo de Domingo y ya por entonces abocado totalmente al crecimiento de la industria familiar, como "Lengüitas". Las "Lengüitas" tuvieron un éxito de ventas y de difusión que sobrepasó con creces las mejores expectativas. A tal punto, que un término nacido azarosamente por asociación con su formato y que, lamentablemente nunca fuera registrado, terminó convirtiéndose de uso común y fuera adoptado indiscrimidamente por numerosas panificadoras que comenzaron también -a posteriori- a elaborar símiles del producto. Las "Lengüitas Dovis", que hoy se encuentran en el mercado con el nombre genérico de "galletas", traspasaron las fronteras provinciales y se comercializan, no sólo en su provincia de origen, sino también en las de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, etc.
A partir de enero del 2003, Panificadora Dovis cambia nuevamente de titular y pasa a regentear la empresa el señor Jorge Alfredo Dovis, hijo y nieto respectivamente de los fundadores. Hoy no sólo se fabrican en la misma las "galletas lengüitas" tradicionales, sino que se han incorporado además otras variantes de este producto como: "sabor a cebolla", "con salvado", "sabor a queso", "sabor a orégano" y "lights" (con un 80% menos de grasas totales que las tradicionales). También se elaboran otros productos artesanales (grisines, galletitas, etc.) y semi-artesanales.
En la actualidad, Panificadora Dovis dispone de cinco hornos rotativos a gas natural que le permiten cubrir la alta demanda de sus productos. Cuenta también con personal altamente competente, logro que se obtuviera luego de años de capacitación, que colabora activamente para la obtención de productos de máxima calidad que satisfacen los requerimientos del público consumidor.